Muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de jugar este divertido juego que cumple 44 años de haber sido lanzado al mercado. En el laberinto nos encontramos con este círculo que es de color amarillo que con la boca bien abierta va detrás de pac-dots (puntos pequeños) y otros premios como frutas y objetos varios, que también es perseguido por los fantasmas Shadow, Speedy, Bashful y Pokey que tratan de capturarlo, a veces Pac-Man tiene la opción de comerse unas píldoras de poder que le permiten, por un tiempo limitado, comerse a los fantasmas. Corre, corre… que te alcanzan Pac-Man.
Imaginemos que la propiedad horizontal es un laberinto y que Pac-Man es el administrador, los fantasmas son retos: Mantenimiento, Financiero, Convivencia, Seguridad y Legal. Cada vez que Pac-Man se come los pac-dots, frutas y otros objetos alcanza objetivos y cuando se come las píldoras de poder obtiene la fuerza suficiente para superar los fantasmas que van tras él para hacerlo debilitar.
El administrador de propiedad horizontal al igual que Pac-Man debe recoger puntos y evitar los fantasmas para tener éxito en el juego, los administradores y propietarios deben abordar los problemas de mantenimiento y gestionar eficazmente los recursos para mantener la propiedad en buen estado y evitar problemas legales.
Ahora imagina que la copropiedad es como el tablero de juego de Pac-Man, en el que cada residente es una ficha del juego. En el laberinto, las normas de convivencia y los reglamentos son como los puntos que Pac-Man necesita recoger para avanzar y ganar puntos. Como al comienzo del juego, el tablero se encuentra organizado y es armonioso, con cada ficha-residente- cumpliendo con las normas establecidas.
Cuando el juego va avanzando, surgen desafíos, en especial cuando los residentes deciden ignorar las reglas y comportarse egoístamente, como lo hacen los fantasmas en Pac-Man que tratan de obstaculizar el progreso de los jugadores. Es ahí cuando surgen los conflictos, las incomodidades y hasta situaciones que son inseguras para todos en la comunidad.
Los residentes de la propiedad horizontal, como Pac-Man deben evitar a los fantasmas para mantenerse a salvo y lograr avanzar en el juego, cumpliendo y respetando las normas de convivencia para que el ambiente se mantenga armonioso y seguro, como al comienzo del juego. Si cada ficha-residente- cumple con lo suyo, el juego-la vida en la propiedad horizontal- será mucho más agradable para todos.
Como en el juego de Pac-Man en donde la estrategia y coordinación son claves para superar los obstáculos, en la copropiedad la comunicación efectiva y la colaboración entre los residentes y la administración son esenciales para resolver cualquier problema que surja y se pueda mantener el ambiente en armonía y seguro para todos los habitantes de la copropiedad.
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